miércoles, 11 de enero de 2017

Bailando con Cecilia Domínguez Luis: "Pido cuentas a un dios que nos han impuesto, sin posibilidad de ponerlo en cuestión".


http://bailedelsol.org/index.php?option=com_booklibrary&task=view&id=770&Itemid=427&catid=115


Baile del Sol.- ¿Cómo surge Profesión de fe?

Cecilia Domínguez Luis.- Surge como una necesidad de un “ajuste de cuentas”, una desacralización de una doctrina establecida e impuesta, un poner en cuestión las llamadas Sagradas Escrituras. Surge también, como todo lo que escribo, como una búsqueda interior, en un territorio que es el de mi propia conciencia.

BdS.- ¿Se trata de un desafío contra Dios o contra nuestra forma de vida?
CDL.- Es, ante todo una revisión desde la duda, desde la rebeldía y la negación del dios de la violencia y la muerte, reconociendo la responsabilidad de la caída en el engaño, para, a partir de ahí, y desde un territorio propio, como si de un propósito de enmienda se tratara, intentar crear un mundo que esté por encima de esa realidad divina y humana que rechazo. Más que desafío es, en todo caso, un diálogo que establezco con un dios que no existe, o que si existe está mudo, no se le escucha. Un dios que desde que dijo “Fiat” enmudeció y nos ha dejado sin respuestas.

BdS.- Los versos recogen injusticias y justificaciones, ¿es la poesía una buena herramienta para poner en tela de juicio el comportamiento humano?

CDL.- La poesía es, sobre todo, una herramienta de reflexión, sobre uno mismo y sobre la realidad que lo rodea y una llamada a la propia conciencia que parece perdida en el marasmo de los días. La poesía pone en tela de juicio hasta a ella misma y no cree en las verdades absolutas. Por otra parte, el compromiso de la poesía, considerándola no solo una actividad de la conciencia sino comunicación, debe ser con unas ideas generales que tengan mucho que ver con los derechos del hombre, pero no con unas ideas determinadas.




BdS.- ¿La fe mueve montañas?

CDL.- Siguiendo con mi yo irreverente, a esta pregunta podría contestar que, para mover montañas, mejor coger una pala.

BdS.- En el diálogo con ese creador del que parece negarse la existencia, la poeta, sin embargo, le pide cuentas sobre sus decisiones, ¿es así?

CDL.- Diría más bien que pido cuentas a un dios que nos han impuesto, sin posibilidad de ponerlo en cuestión. Un dios al que, desde luego, no busco, por más que lo parezca, porque ese dios o la idea de ese dios, solo podré descubrirlo y recrearlo dentro de mí misma. Y es que ese dios, con su inexistencia, me obliga, en cierta manera a buscar más allá de las cosas y, a través del proceso creativo, encontrarle -o al menos intentarlo- un sentido trascendental a la existencia.

 BdS.-¿Cuánto hay en la fe de miedo a la soledad?

CDL.- Si la pregunta se refiere a la fe en Dios (se puede creer en otras cosas, mucho más humanas), desde luego se basa, a mi entender, en una necesidad de asidero, al enfrentarnos con realidades incuestionables como la muerte. Por eso creamos a dios, aunque no sea precisamente a nuestra imagen y semejanza, sino a nuestra conveniencia y por nuestros temores.


"El poeta, una vez creada su realidad, comprueba que su deseo va más allá de lo creado, y regresa a su inicial desasosiego".



BdS.- ¿Hasta qué punto continúa siendo la teocracia una realidad?

CDL.- El Vaticano es un claro ejemplo de teocracia y, además, de teocracia absoluta, donde el Papa es reconocido, internacionalmente como jefe de Estado. Otro ejemplo, el Estado islámico y sus ayatolas o el Dalai-lama. Todos ejercen un poder que va más allá de la religión, justificándola de mil y una maneras, a cual más peregrina.

 BdS- ¿La ausencia de un dios responsabiliza al ser humano de sus actos?

CDL.- Con dios o sin dios el hombre es responsable de sus actos. Lo que pasa que dios es una buena excusa para justificar determinados comportamientos, por lo general, poco éticos y humanos.

 BdS.- ¿Qué ha supuesto para ti esta experiencia poética?

CDL.- Ha supuesto un paso más en el camino de intentar conocerme a mí misma, a mis demonios y también, por qué no, a mis días claros, única manera de intentar conocer y, sobre todo, comprender la realidad en la que vivo.

 BdS.- ¿Qué tienen en común la poesía y la filosofía a la hora de plantearse el sentido de la vida?

CDL.- Tanto los filósofos como los poetas se caracterizan por ser seres insatisfechos. El filósofo, una vez halladas las respuestas a sus preguntas, comprende que eso es solo una parte del camino, y le surgen nuevos interrogantes que lo inquietan y lo mueven a actuar. El poeta, una vez creada su realidad, comprueba que su deseo va más allá de lo creado, y regresa a su inicial desasosiego.


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martes, 10 de enero de 2017

En el Oído del Viento, de Amparo Arrospide en Poetry Life & Times

En el Oído del Viento. Collected Poems. Amparo Arrospide. Reviewed by Jose Antonio Pamies




 
Su antigua música el desdecir diciéndose
el vértice del miedo y su pregunta
al filo de un abismo
como si de prestado no viviésemos miedo
 
Ah no lo desconoces alguna vez de niño lo sentiste
bajo sábanas amargas o dichosas
de pronto alargar su dedo oscuro
 
el miedo amigo el miedo cómplice
restregando los flancos de otro día
barrenando certezas preguntándose aquí
cómo decirles nada cómo decir si aprietan
 
Otros imponen establecen recaudan
otros castigan evalúan deciden
otros deciden miedo
 
o nadie en absoluto ni una sola persona
y sin embargo sabes
frente al espejo sabes
callar lo sabes lo has aprendido al fin
 
Di qué pronto la costumbre nos arropa
qué pronto está debajo el escondite
y las vasijas frías del llorar
 
y el miedo nos sonríe tiritando
entrechocando dientes
cubiertos para un ya mudo comensal
tan yerto como tú que le prometes
vivir, seguir viviendo en miedo como siempre.
 
Amparo Arróspide, a poem from En el oído del viento (Baile del Sol, 2016)
 
 

 
 
Amparo Arróspide (Argentina) has published five poetry collections: Presencia en el Misterio, Mosaicos bajo la hiedra, Alucinación en dos actos y algunos poemas, Pañuelos de usar y tirar and En el oído del viento, as well as poems, short stories and articles on literature and films in anthologies and international magazines. She has translated authors such as Francisca Aguirre, Javier Díaz Gil, Luis Fores and José Antonio Pamies into English, together with Robin Ouzman Hislop, who she worked with for a period as co-editor of Poetry Life and Times, a Webzine. Her translations into Spanish of Margaret Atwood (Morning in the Burned House), James Stephens (Irish Fairy Tales) and Mia Couto (Vinte e Zinco) are in the course of being published, as well as her two poetry collections Hormigas en diáspora and Jacuzzi. She takes part in festivals, recently Transforming with Poetry (Leeds) and Centro de Poesía José Hierro (Getafe).
 
 
(EN EL OÍDO DEL VIENTO, Baile del Sol, 2016)
Amparo Arróspide
 
 
En el oído del viento es el último libro de poemas publicado por Amparo Arróspide, filóloga, traductora y poeta nacida en Argentina y radicada desde hace años en Europa. En esta colección de poemas nos ofrece un trabajo singular, innovador, sorprendente, coloreado por diversos registros y voces corales, sin perder el hilo conductor de una voz afianzada: “Y a salvo yo, lectora de la vida, esto que se mueve y me sucede, donde sucedo y no hay respuestas, ni siquiera búsqueda de respuestas, un afán inútil, donde presto mi oído atento al runrún de lo que pasa y va pasando.”
 
La realidad resuena en este oído y se nos ofrece traducida con distorsión, juegos del lenguaje y toques de ironía, quizá una de las mejores formas de poner de manifiesto la situación social que atravesamos sin caer en la queja panfletaria o el lamento repetitivo.
 
Y es que lo cierto y verdad es que “Hemos descreído del género mayor, ese rumiante ante la caja de los panegíricos con olor a violeta y forma de billete bancario.”
 
El libro está dividido en tres partes: “en el oído del viento”“el mundo en fuga” y una tercera parte “a modo de epílogo”. Encontramos en muchos de estos poemas una poesía crítica con esa realidad exterior que sutilmente nos ha ido imponiendo su dictadura de lo políticamente correcto. Es tarea de la poesía desvelar los resortes de esas trampas para acceder a la verdad, a la esencia de una realidad que a menudo difiere bastante de las apariencias: “¿Ustedes nunca fueron vendidas compradas construídas/ paseadas por los medios de incomunicación?”
 
Los poemas se enfrentan a esa labor a través de ingeniosos mecanismos que denotan un buen trabajo con el lenguaje y con la semántica, dejando apreciar el valor textual de los poemas, a la vez que encuentran diversos tipos de paralelismos con la realidad exterior a la que refieren. En esa relación de contexto los versos se abren paso significando distorsionadamente, tratando con divertimento crítico acontecimientos que nos conciernen a todos los ciudadanos.
 
Una innovadora fusión de poéticas se nos revela aquí. Por un lado, encontramos preocupaciones y motivos de fondo que podrían resumirse en estas palabras de Enrique Falcón: “Mi verdadero conflicto: que me muerden mis versos, que no tengo país.” Y por otro lado, el magnífico trabajo con el lenguaje se acerca formalmente a una poesía conceptual, cercana a los concretistas y a algunas obras de Martín Gubbins o Ignacio Miranda en su tratamiento del lenguaje administrativo y burocrático, convertido en obra de arte mediante el talento poético.
 
Esta labor a que nos referimos se aprecia en una serie de poemas que ofrecen variaciones a referencias legislativas como en “Real Decreto 624/2014” o a discursos políticos como en “Investidura MMXI” donde se alude al discurso de investidura del presidente de Gobierno actual en España. Hay en ellos un contraste de la estructura opaca, propia de ese tipo de discursos políticos, con esa magia poética que nace de los nuevos sentidos que ofrece el texto distorsionado. Ecos surrealistas de una voz que se distancia de la realidad para denunciarla mejor mediante la deformación de los significantes, el realismo de ese lenguaje político resulta tan grisáceo que en su temerario engaño no es capaz de ofrecer ni siquiera un vocabulario seductor. Esta poesía seduce y divierte, pero a su vez contiene el poso amargo de la verdad ineludible, de la corrupción, del paro, de los recortes, de las mentiras que duelen:
 
“Habrá pañoles, todos punibles, todos fungibles, todos cocodrilos,/ dignos de esputo, todos capaces de trincar en la estafeta común.”
 
Los recursos del lenguaje poético son mucho más bellos y entretenidos que ese lenguaje de los burócratas, pero desvelan también una verdad más cruda. El esperpento se hace necesario para poder afrontar el tratamiento de cuestiones que tanto nos afectan: apela a la función lúdica de la literatura a la vez que despierta el pensamiento crítico, señalándonos la realidad que tenemos que afrontar cada día.
 
“Esta es mi puesta, Luñorías./ Es una oferta de bergamota porque se sustenta en la micción/ de que contamos con miedos, meigas y vergas para salir adelante.”
 
En En el oído del viento también hay ráfagas de un registro más íntimo con poemas que apuntan a preocupaciones esenciales como el paso del tiempo, la naturaleza o el amor con ecos de César Vallejo y referencias a otras tradiciones culturales. Y también a la utilidad de la poesía, al lugar del poeta en este mundo, si es que tiene cabida más allá de infinitos interrogantes: “¿Todos los poetas no pueden…/ obtener un doctorado en sinestesia/ por la universidad de Columbia en Nueva York? /¿Trabajar de catedráticos de ciencias púnicas/ trabajar de maestras jardineras,/ trabajar?” “¿No pueden desdoblarse transmutarse / no pueden extrañarse balbucearse / y enmudecer al fin?”
 
En el contexto actual no podemos permitirnos el lujo de que este tipo de obras pasen de puntillas por las estanterías, estamos ante una apuesta innovadora y vitalista que tiende puentes y abre caminos en el marco de la poesía contemporánea. A pesar de tantas necesarias cuestiones, esta poesía no enmudecerá.
 
Cerrando el libro, a modo de epílogo, encontramos un magnífico diálogo que no podría ser más necesario: “Por su bien y por el mío, ciudadano paciente, lo engranaré en la maquinaria de la rutina social. Afortunado usted: de haberlo atendido otro (hay dos escuelas, la dura y la inflexible), dada su mórbida atracción por Sogas y Vigas ya estaría colgando. Podría hacer otro chiste fácil con los empalmes del ahorcamiento pero no lo haré. Alégrese, hombre, tiene usted permiso. ¡Pero hable, calle, alégrese!”
 
Por su bien y por el mío, ciudadano paciente, le recomiendo que se acerque a la poesía que Amparo Arróspide nos ofrece en esta obra.
 
José Antonio Pamies

http://www.artvilla.com/plt/en-el-oido-del-viento-collected-poems-amparo-arrospide-reviewed-by-jose-antonio-pamies/

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jueves, 5 de enero de 2017

Reseña de EL INVERNADERO, de Fernando Luis Chivite en el blog ALGUNAS COSAS QUE LEO de Isabel Bono

el invernadero, de fernando luis chivite

El invernadero
Fernando Luis Chivite
Baile del sol, 2016
194 páginas

La contraportada dice: "Podríamos decir que se trata de una novela de personajes secundarios cuyas trayectorias vitales se entrecruzan durante un instante y luego se pierden. Una obra sobre el transitar en el mundo de hoy, atravesada por un cierto existencialismo contemporáneo y escrita en el tono inmediato y urgente de la primera persona, con una prosa transparente, de frases cortas y lectura rápida".

En octubre de 2009 abrí este blog con una sola intención: hablar de un libro de poemas y de un escritor que me fascina. Digo fascina, porque Fernando Luis Chivite consigue hacerme creer que todo lo que escribe lo hace pensando en mí, para que me sienta menos sola en el Universo. Digo Universo, así a lo grande, porque este escritor sabe hablar de lo pequeño con una delicadeza inusual en estos tiempos de reír demasiado alto, de hacer partícipes al mundo a voz en grito de nuestras miserias (tecnología punta made in corea mediante) en la cola del súper, en la parada del bus y hasta en la sala de cualquier tanatorio.

Chivite, sin embargo, sabe abrir ciertas rendijas para iluminar lo justo, para que veamos qué sucede en esa zona del cerebro: Ese semisótano mal iluminado (dijo una vez) que todos llevamos dentro. En esta novela, una vez más, le es suficiente señalar con el dedo sin necesidad de hurgar en lo malsano para que sus personajes nos dejen ver todo lo que esconden, dócilmente, sutilmente, en un susurro.

Un hombre llega a Berlín, alquila una habitación y espera a que pasen cosas a su alrededor para poder mirarlas. Se mira, pero no se toca, parece el lema de este hombre. Hay otro hombre, un tal Furey (quizá el anciano que pudo ser aquel otro joven Furey de Los muertos si hubiera sobrevivido al frío) y una chica que usa zapatos de verano en pleno invierno. Así son sus personajes, los de Chivite, elegantemente excéntricos. Personajes que no huyen, sólo se alejan, toman perspectiva, observan, hablan de cosas normales en la cocina y beben vino en vaso. Eso me gusta de él, que hace beber vino en vaso a sus personajes, sin ceremonias.

Escribir sin ceremonia, vivir sin ceremonia, sin retórica. Vivir, escribir y saber acompañar sin habérselo propuesto. ¿Qué más podríamos pedir a nuestros escritores favoritos? 

martes, 3 de enero de 2017

Nos entrevistan en EL ESCOBILLÓN por nuestro 25 ANIVERSARIO

“Somos francotiradores culturales”


Esta no es la historia de un milagro pero casi porque celebrar 25 años como editorial, y como editorial canaria, si no es milagro se le acerca bastante. Baile del sol nació primero como una asociación cultural que articulaba su voz a través de fanzines y más tarde, mucho más tarde, como una pequeña editorial independiente que bajo la orientación de Ángeles Báez y Tito Expósito navega aún en el complejo océano de la edición en España porque los del baile y a los que les gusta este baile, se marcaron desde los inicios saltar ese mismo océano con el objetivo de hacer llegar sus libros también al territorio peninsular. Sobre estos 25 años de singladura editora y editorial conversamos con Tito Expósito.

- ¿Qué balance hacen de la trayectoria y evolución como editorial de Baile del sol?
“Después de 25 años, podemos decir que no hemos llegado a la cima a la que nos habíamos propuesto pero tampoco nos hemos visto devorados por la espiral meliflua que supone trabajar en la cultura en este país y sobre todo, haciéndolo desde la periferia. Hemos editado casi todo lo que hemos querido y más. Nos hemos batido con bastante éxito en el campo de la poesía, sobre todo en la llamada de la conciencia crítica y quizás sea en este territorio donde se nos conozca más. Hemos editado a mucha gente nueva, y también se han ido acercando autores con cierto prestigio. Nos hemos atrevido a dar saltos a la literatura del este de Europa y a la del continente africano e incluso, hemos hecho pinitos con la literatura francesa y anglófona. Nos han faltado algunos títulos que despuntasen con holgura –sobre todo en narrativa- para haber podido despegar por completo y no habernos quedado siempre a un paso de asentarnos totalmente en el mercado editorial hispano. Si bien es verdad que con la edición de Stoner logramos expandirnos en cuanto a la distribución estatal, siempre hemos estado bregando para que nuestros libros abarquen una red de librerías mucho mayor. Otro problema que hemos tenido en estos años es el de llegar a los medios de comunicación especializados, un verdadero coto donde el peaje a pagar no es siempre asumible para una editorial de nuestra envergadura. Por otra parte, siempre hemos intentado hacer cosas paralelas a la edición de libros, tanto de forma individual como con otras empresas o colectivos, ahí estuvieron las campañas de fomento a la lectura como Lee a tu gente, la promoción de autores insulares fuera de nuestras fronteras como fue Acercando orillas (estuvimos dando pata por España, Croacia, Eslovenia, México y Portugal), el Encuentro de Editores en Canarias o el Salón Internacional del Libro Africano. A estas alturas, con más de 800 títulos editados, podemos decir que hemos sido una editorial coherente con nuestra forma de ver el mundo y con un tipo de literatura global, comprometida y liberadora.”

- ¿Cómo nace la editorial, y cuál fue el primer título?
“La editorial nace tras varios años como fanzine y revista bajo el mismo nombre, bajo el auspicio de un colectivo cultural que surge como una forma de vertebrar lo que cocíamos una jarca de pibes y pibas inquietos culturalmente. En esta primera etapa nos movíamos entre la música y la literatura. Formaban parte de este colectivo mi hermana Carmen, los hermanos Croissier, los dos Orlando (Negrín y el fallecido Cova) y también Ángela Ramos. Después estuvimos un tiempo unidos a la gente de La Calle de la Costa, más implicados con la literatura y con la edición. Una etapa donde frecuentábamos bastante la librería El Escribidor que regentaban Maruchi y Antonio Vizcaya. A partir de ahí, después de ver cómo iba muriendo la receptibilidad por este tipo de publicaciones alternativas, lo rápido que caducaba la publicación tras muchos meses de esfuerzo, decidimos buscar otras vías para hacer visibles nuestras inquietudes culturales y optamos por la edición. Los dos primeros títulos que salieron juntos fueron: una novela corta de Juana Santana titulada El grillo rojo, y el segundo, una recopilación de poemas, Cantos del Sahel, escrito por niños de Níger  que estudiaban castellano en su país. Empezamos a ver la posibilidad de edición de estos título a principios de 1992 y se hizo realidad en el último trimestre del año. Un parto largo por la inexperiencia del salto que estábamos dando. A parir de esas fechas la editorial siguió cambiando de actores y fisionomía. Es durante el año 1997 cuando se incorpora Ángeles Alonso y en 2001 damos el salto a la profesionalización de la editorial. Abandonamos el amparo del colectivo cultural y nos convertimos en una sociedad limitada. En esta aventura nos acompañan en un primer momento, Nieves Morera y Conchy Franchy. También en esta época nos ayudó mucho Carlitos el Pana. El batacazo nos lo damos a finales del 2003. Quisimos montar una editorial de película en un territorio poco propicio. Durante el 2004 casi desaparecemos y  no es hasta avanzado el 2005 que empezamos nuevamente a asomar la cabeza, otra ves Ángeles y yo, pero ya sin oficina ni almacén y moviéndonos desde nuestros respectivos domicilios. Un par de años más tarde volvemos a tener oficina bajo el amparo de la empresa Mirmidón en Santa Cruz. Primero Nuria y luego Noemí, tomaron las riendas de la parte administrativa, pero sobre todo de comunicación, y parecía que la editorial volvía a remontar. También desde las instituciones se fomentó la asistencia a ferias y pudimos asistir por primera vez a Frankfurt o Guadalajara y poner chiringuito en la Feria del Libro de Madrid junto con otra editorial de isleños, Escalera. Incluso llegamos a tener durante casi un año a una persona que se encargaba de la comunicación desde Madrid, María José. Esto se corta casi radicalmente con la llegada de la crisis. Volvemos a quedarnos sin oficina, almacén y personal pero ganamos una deuda del tamaño de un rascacielos. Tuvimos que retomar el asalto a las trincheras y volver a trabajar desde nuestros domicilios, francotiradores culturales. Pero afortunadamente un golpe de suerte nos llegó a finales del 2010, y se materializó durante el 2011. La edición de Stoner hizo que en un año tomáramos el impulso necesario para volver a flote y mantener nuestro ritmo de edición, el fortalecimiento de la distribución y la consecución de nuevos puntos de venta. Desde entonces andamos entre nubes y claros. Con la incorporación de Inma Luna llevando la comunicación de la editorial, hemos reforzado y expandido nuestra presencia en las redes sociales.”

- ¿Cuáles han sido los títulos más vendidos de la editorial, y por qué?
En un principio tuvimos bastantes ventas con los libros de historia relacionados con las islas, temas tabú hasta entonces: el nacionalismo más radical, el africanismo o los temas relacionados con la Guerra Civil. Después vinieron muchos años donde despuntaba algún título de poesía, primero local y poco a poco de poetas españoles y de otras latitudes. Pero si duda, el bestseller de la editorial ha sido Stoner, de John Williams y sus más de 50 mil ejemplares vendidos en estos últimos 6 años. También en nuestra apuesta para estas navidades, nos hemos salido de lo estrictamente literario, y nos hemos lanzado a un libro de cocina, entre biografía y recetario de unos de los ganadores del programa televisivo Masterchef, Cocinando la calle con Carlos Maldonado. Solo lleva una semana en la calle y de momento estamos muy contentos con los resultados que está consiguiendo.”

- ¿Podría hacer un diagnóstico de la situación editorial en Canarias?
“Si te digo la verdad, la desconozco. Siempre me he dedicado más a la parte editorial que a las relaciones institucionales. Hubo un tiempo en que funcionó una asociación de editores de la que formamos parte, incluso llegaron a existir dos paralelamente. Pero yo me canso pronto de las disputas de ombligo, sé que lo que importa y lo que nos lleva a algún lado es el curre y no discusiones retóricas que nunca han llevado a nada, solo a envidias y a peleas de perro. Creo que se perdieron verdaderas oportunidades de que el sector editorial se asentara en las islas, pero ni las políticas institucionales ni los propios editores tuvieron la voluntad necesaria para que esto saliera adelante. Durante estos años he visto pasar unos cuantos gobiernos y después de muchas reuniones de cara a la galería, muy pocos tuvieron un interés real –algunos hubo que se mojaron más arriba de las rodillas- por sacar la cultura de la cloaca a la que casi siempre conducen políticos que ni saben ni muestran el interés necesario por ella.”

- ¿Cuentan con apoyos del gobierno, cabildos, ayuntamientos?
“Hemos tenido apoyos, y hubo un tiempo en que se intentaron hacer cosas, primero fueron ayuntamientos y gobierno los que cerraron las ayudas. El último fue el cabildo tras su interés por digitalizar obra, pero ya este año hemos visto como languidecía cualquier atisbo de que esto continuase por mucho que prometiesen. Cuando la promesa se dilata tanto llega a esfumarse. Ya ni siquiera compran algunas decenas de ejemplares para las bibliotecas como cuando lo hacían para lavar conciencias y tapar bocas. A estas alturas, solo faltaría que nos pidieran ejemplares de regalo para abastecerlas. Pero también hay que dejar claro que las ayudas institucionales deberían darse para fortalecer el sector y crear las infraestructuras necesarias para ello. El parcheo y la mendicidad no sirven para nada, solo para llenar los bolsillos de algunos.”

- ¿Se lee en Canarias? Y si se lee, ¿qué se lee en Canarias?
“Supongo que se leerá como en todas partes. Lo único que te puedo decir es que es la comunidad donde nosotros facturamos menos. También me imagino que como en todas partes, habrá público para todos los gustos. Como lector del terruño, cuando me acerco a las librerías sé que tipo de literatura voy buscando, con lo cual me dirijo a unas librerías determinadas donde sé que voy a encontrar lo que me gusta. El público que veo por allí creo que también va con ese objetivo.”
- ¿Cuáles son los libros de los que se sienten más satisfechos de haber editado pero que, sin embargo, tuvieron una carrera irregular en ventas?
“Por encima de todos, la colección del poeta salvadoreño Roque Dalton. Fueron muchos años detrás de los derechos y luego un trabajo duro de digitalización y corrección para editar esos diez títulos que la componen. Y sin embargo, todavía siguen siendo un desconocido en esta orilla.”

- Baile del sol es de las pocas editoriales de las islas que se ha preocupado por llegar al  mercado peninsular.
“El proceso ha sido lento y laborioso. El primer obstáculo con el que nos encontrábamos era nuestro catálogo, se nos echaba en cara la composición casi exclusivamente regionalista del mismo. Con la internacionalización de autores, la entrada a las distribuidoras fue más fácil, aunque solo se interesaban por nosotros las de tercera división y tuvimos que hacer muchos cambios al principio acompañados también de muchos palos como la pérdida de depósitos y los impagos. En la actualidad tenemos una red estable de distribuidoras, y cuando alguna cierra, pasamos directamente a buscar puntos de venta estratégicos en las ciudades más importantes de la zona donde puedan tener cabida nuestros libros. Es importante tener un punto de apoyo sobre todo en Madrid o Barcelona si quieres abarcar el mercado peninsular. Solo desde aquí con los costes de transporte de mercancías y personas es un disparate. Las redes sociales también ayudan en la promoción, pero desgraciadamente si el libro no es digital, la distancia geográfica es un claro impedimento. La situación mejoraría quitando las trabas arancelarias y aduaneras tanto de ida como de vuelta –solo las administrativas crean tal caos con el papeleo que uno termina por desistir-. Al igual que el transporte de pasajeros está subvencionado creo que también debería estarlo el de ciertos tipos de mercancías, sobre todo de productos básicos y culturales.”

Y en eso llegó Stoner
El mayor éxito de Baile del Sol hasta la fecha tiene nombre: Stoner, del escritor norteamericano John Williams, una novela absolutamente desconocida en España hasta que se publicó en la editorial canaria y que lleva vendidos unos 50.000 ejemplares, así como el elogio de numerosos lectores y críticos, entre los que se encuentra un revelador y entusiasta artículo que Enrique Vila-Matas publicó en el suplemento cultural de de un diario de tirada nacional. Tito Expósito comenta que llegó a Stoner cuando leyó en una entrevista a la escritora Ana Gavalda sobre un libro que la había emocionado. “Yo me dije entonces que si a esta mujer le gustaba y a mi me gustaba tanto lo que ella escribía, pues también me iba a gustar Stoner, así que investigué y tras contactar con la agencia que llevaba los derechos en Estados Unidos, pude conseguirlos para el castellano a un precio accesible”, recuerda el editor. La versión en español de Stoner se puso en circulación en diciembre de 2010, “adelantándonos incluso a la edición francesa que saldría seis meses después”, y el éxito si bien no fue inmediato, aumentó a medida que la novela calaba entre los iniciados. Stoner fue escrita en 1965 por un escritor casi desconocido, John Williams, y había pasado sin pena ni gloria por las librerías americanas hasta su reedición en 2005 por New York Review Books Classics, año en que la obra empezó a ser considerada en su país. La versión española contaría con el respaldo de críticos y escritores como el ya mencionado Vila-Matas y también Rodrigo Fresán, quienes la consideran como una obra maestra lo que estimuló a que las ventas crecieran y que el libro se haya “mantenido durante seis años como un libro de referencia”.
Saludos, calima, desde este lado del ordenador.

http://www.elescobillon.com/2016/12/%E2%80%9Csomos-francotiradores-culturales%E2%80%9D/

viernes, 30 de diciembre de 2016

Reseña de STONER, de John Williams en Isla de Gont

Stoner de John Williams

Stoner, el libro de John Williams
Stoner es un hombre normal el libro habla de una vida normal, con sus peculiaridades, como todas, sus alegrías y sus penas. Un libro sin sobresaltos, ni adrenalina, sin acción trepidante ni un final sorprendente. Tan solo conocemos la vida completa de Stoner. Lento, pausado y sin embargo el libro me ha parecido genial.
Me ha encantado el libro de John Williams. No es un thriller, ni un libro de aventuras, ni ciencia ficción, ni tiene giros espectaculares ni como he dicho un final inesperado.
Y sin embargo … consigue transmitir las emociones de una forma sorprendente. Aún a pesar de tratarse de otra época.
Puedes comprar la novela desde enlace  Stoner, pero vamos con la reseña y sus citas 🙂
Stoner es una persona introvertida, estudia, trabaja, forma una familia y mientras vamos pasando las páginas vemos como vive. Nada más y nada menos. Una vida como podría ser la de cualquier otro, con sus alegrías y sus decepciones, pero siendo feliz a su manera.
“¿Pero no lo sabe, señor Stoner?”, preguntó Sloane. “¿Aún no se comprende a sí mismo? usted va a ser profesor”.
De repente Sloane parecía muy distante y los muros del despacho se alejaron. Stoner se sentía suspendido en el aire y oyó su voz preguntar: “¿Está seguro?”.
“Estoy seguro”, dijo Sloane suavemente.
“¿Cómo lo sabe? ¿Cómo puede estar seguro?”
“Es amor, señor Stoner”, dijo Sloane jovial. “Usted está enamorado. Así de sencillo”.
Era así de sencillo. Se daba cuenta de que asentía a Sloane y dijo algo inconsecuente. Luego salió del despacho.
Y así pasan los años, con sus ambiciones, disputas, desengaños, y la resignación de la vida que lleva. Una vida como la que podría tener millones de personas, quizás por eso conecte tanto y puedas sentir en todo momento los sentimientos de los personajes. Quien no ha sentido la rabia y desesperación de situaciones claramente injustas.
Tras varios minutos, William Stoner se inclinó hacia delante y habló, con una voz más alta y fuerte de lo que habría pretendido. “Tenía que habérselo contado antes. Tenía que habérselo contado el verano pasado, o esta mañana”.
Los rostros de sus padres permanecían apagados e inexpresivos a la luz de la lámpara.
“Lo que intento decir es que no vuelvo con ustedes a la granja”.
Su mundo empieza realmente a cambiar. La relación con sus padres, con la granja. Con su vida.
Pero a él no se le ocurría nada que decirles. Se había percatado de que sus padres y él habían comenzado a sentirse como extraños y se dio cuenta de que su amor por ellos se intensificaba con la pérdida.
A veces, inmerso en sus libros le venía a la cabeza la conciencia de todo lo que no sabía, de todo lo que no había leído y la serenidad con la que trabajaba se hacía trizas cuando caía en la cuenta del poco tiempo que tenía en la vida para leer tantas cosas, para aprender todo lo que tenía que saber.
Llegan momentos difíciles como la guerra, momentos donde tomar decisiones. Decisiones difíciles, como muchas de las que nos siguen en la vida y que moldean nuestro destino y nuestra personalidad y que traen consecuencias con las que hay que vivir.
“Debe recordar lo que es, lo que ha elegido ser y el significado de lo que hace. Hay guerras, derrotas y victorias de la raza humana que no son militares. Recuerde eso mientras decide qué hacer”.
En el libro se nos presentan momentos duros. Momentos muy duros durante toda la novela.
Stoner discutió con ella, pero ella no cedió. Al final se dio cuenta de que sólo deseaba morir, y deseaba hacerlo en el lugar en el que había vivido, y él sabía que ella merecía esa pequeña dignidad que hallaba en hacerlo como quería.
El amor…la vida es amor. A veces nos hunde a veces lo toleramos y otras veces nos sube hasta el cielo.
Ella continuó hablando y al cabo de un rato Stoner empezó a escuchar lo que decía. Años más tarde se daría cuenta de que en esa hora y media, de aquella tarde de diciembre, durante su primer lapso largo de tiempo juntos, le contó más sobre sí misma que ninguna otra vez. Y cuando hubo terminado, sintió que eran desconocidos de una manera impensable y supo que se había enamorado.
No es una novela de amor, no puedo meterla dentro de mi lista de libros de amor preferido. Esos libros de amor que no son empalagosos. Pero Stoner tiene su dosis de amor y desamor. ¿Qué vida no la tiene?
En su año cuarenta y tres de vida, William Stoner aprendió lo que otros, muchos más jóvenes, habían aprendido antes que él: que la persona que uno ama al principio no es la persona que uno ama al final, y que el amor no es un fin sino un proceso a través del cual una persona intenta conocer a otra.
Momentos muy duros que recuerdan situaciones actuales y en un país diferente al nuestro, hay cosas que en épocas de crisis parece que siempre son iguales
Vio hombres buenos caer en una lenta decadencia de desesperanza, destruidos al ver destruido su concepto de una vida decente, les veía caminar desanimados por las calles, con la mirada vacía como añicos de cristal roto; les veía encaminarse hacia las puertas de atrás, con el amargo orgullo de los hombres que avanzan hacia su propia ejecución, a mendigar el pan que les permitiera volver a mendigar, y vio hombres que una vez caminaron erguidos por efecto de su propia identidad mirarle con envidia y odio por la débil seguridad que él disfrutaba como empleado de una institución que, no se sabe por qué, no podía caer.
Es un libro sobre la vida y así se llega al final como siempre echando la vista atrás y evaluando lo que hemos hecho, si ha valido la pena…
No se consideraba viejo. A veces, cuando se afeitaba por la mañana, miraba su imagen en el espejo y no se sentía identificado con el rostro que se reflejaba asombrado con los ojos claros de una máscara grotesca; era como si llevara por una razón oscura, un disfraz atroz, como si pudiese, si así lo deseara, despojarse de las cejas canosas, las greñas blancas, la carne que colgaba sobre sus nítidos huesos, las arrugas que aparentaban vejez.
En algunas ocasiones te sientes identificado con la situación y los sentimientos que experimenta el personaje, en otras lo identificas con algún conocido, pero siempre es la vida, dura y en su máximo esplendor.
El propio autor John Williams en una de las pocas entrevistas que concedió decía:
Pienso que es un héroe real. Mucha gente que ha leído la novela piensa que Stoner tuvo una vida triste y mala. Yo pienso que tuvo una vida muy buena. Realmente, tuvo una vida mucho mejor que la que mucha gente tiene. Hizo lo que quería hacer. Sabía lo que estaba haciendo y entendía la importante del trabajo que estaba realizando. Lo importante para mí en la novela es el sentido del trabajo… un trabajo bueno y honorable en el propio sentido de la palabra. Su trabajo le di un tipo particular de identidad y le hizo ser lo que era.
Pues sí, me parece una vida gris, es cierto que mucha gente vive mucho peor. Y que su trabajo lo cubría todo, lo llenaba todo y le hacía feliz, pero tanto su vida amorosa, como sus relaciones personales y sobre todo la relación con su hija tienen muchas más sombras que luces. Os dejo con un artículo sobre la novela que ha salido recientemente en The Guardian.
“Deseo y aprendizaje”, dijo una vez Katherine. “En realidad eso es todo, ¿verdad?”.
https://www.isladegont.com/libro/stoner/ 


sábado, 17 de diciembre de 2016

Reseña de El misterio de los filiichristi de Agulo de Daniel María en El Escobillón

Una historia mágica de La Gomera



A finales de los años veinte en Agulo, un pequeño pueblo del norte de La Gomera, sus habitantes no dejaban de sorprenderse cuando un pequeño grupo de vecinos acudía algunas noches y en procesión al cementerio para entonar extraños cantos y ritos.

Este grupo, conocido como los filiichristi, ha pasado a la historia de la comunidad con una mezcla de misterio y leyenda, ingredientes más que suficientes para llamar la atención de Daniel María (Agulo, 1985) e iniciase una investigación que comenzó hace ahora tres años mientras investigaba sobre poetas y escritores nacidos en la localidad.

“Los filiichristi pululaban en la memoria colectiva de Agulo”, dice.

Este investigación terminó convirtiéndose en un libro que bajo el título de El misterio de los filiichristi de Agulo, edita Baile del Sol en la colección Texto del desorden, y volumen en el que María intenta reconstruir el relato de un grupo de amigos que “llegaron a crear una congregación  teosófico-cristiana” en La Gomera durante los felices años veinte.

La teosofía fue una corriente que tuvo mucho éxito a finales del XIX y principios del XX al combinar religión, filosofía y esoterismo. Sus adeptos buscaban la Sabiduría Divina, a la que llamaban la Verdad y contaban con numerosos símbolos, mitos y rituales.

En el caso de los filiichristi de Agulo, como los conoce Daniel María y quienes ahora se acercan a su historia, las ceremonias las realizaban con absoluta discreción aunque los vecinos del pueblo sabían de sus misteriosas reuniones en el cementerio y en el Garajonay. También hay testimonios de encuentros en el faro de San Sebastián, capital de La Gomera y parece ser que establecieron un pequeña grupo en Vallehermoso, pero no existen muchas referencias en este caso, explica.

El guía, el maestro de los filiichristi de Agulo fue Agustín Bethencourt Padilla, un personaje que continúa siendo “todo un enigma”.

Políglota, viajero, profesor de latín y griego, Bethencourt Padilla se inició en la Sociedad Teosófica de Madrid y su último paradero conocido es Portugal, país en el que desaparecen sus huellas tras estallar la Guerra Civil. Corre el rumor, dice Daniel María, que acabó sus días en el Tíbet, probablemente como monje, pero es una leyenda. Una leyenda más de las tantas leyendas que rodean a los miembros de este grupo. Bethencourt es el autor del libro La misa y sus misterios aunque ya forma parte de la historia de Agulo por ser el fundador de esa congregación teosófica de corte cristiano.

El misterio de los filiichristi de Agulo podría servir de base para una novela de misterio sobrenatural, ya que además de ritos y cantos en cementerios o en lo más profundo de los bosques gomeros, aparecen personajes con innegable atractivo pese al paso de los años. Uno de ellos es Mario Rosso de Luna con el que los filiichristi mantuvieron una estrecha relación cuando un grupo se estableció en la capital de España y asistieron a algunas de las charlas que impartía en el Ateneo madrileño.

Los filiichristi durante su estancia en Madrid, aprovecharon además para iniciarse en la masonería, en concreto en la logia Fuerza Numantina No 355 (1914-1922), en la que entraron de la mano de Mario Rosso de Luna.

Que se tenga constancia, cuatro de los filiichristi fueron masones que asistieron a las tenidas que se celebraba en la logia de Añaza, en Tenerife y en la de Fuerza Numantina, en Madrid. Ellos fueron los hermanos Agustín y Pedro Bethencourt Padilla, además de Pascasio Trujillo y el pintor José Aguiar, que fue un filiichristi a medias, dice Daniel María.

El destino de los filiichristi de Agulo se truncó tras el estallido de la Guerra Civil española. Los cuatro masones fueron procesados y condenados por el ejército rebelde aunque Agustín Bethencourt Padilla desapareció. Su hermano Pedro y Pascasio Trujillo fallecieron en Madrid, mientras que José Bethencourt Padilla, Domingo Montesinos y Pedro Sánchez murieron a edades muy avanzadas en Tenerife y Luz López, la única mujer del grupo, en Madrid.

El misterio de los filiichristi de Agulo es un libro curioso por el hecho que narra, y atractivo porque aporta información sobre la obra literaria que dejaron algunos de los miembros de la congregación así como informa de los ambientes esotéricos que existían en Canarias en los años veinte.

En cuanto a la producción literaria de sus miembros, Daniel María destaca la obra de Pedro Bethencourt Padilla, autor del poemario Salterio y del ensayo La corrupción del mundo o el imperio de la magia y la obra de su hermano, José Bethencourt Padilla, con las novelas La efigie de cera y El salmo de la bruja.

La efigie de cera fue calificada por su autor como un relato “de amor y de misterio” aunque esconde, a juicio de María, “un racimo de referencias al mundo ocultista del grupo, y se sirve de la trama amorosa para exponerlos en el texto.”

En esta novela se cruza la magia negra, los hechizos y la brujería, un cóctel de ciencias ocultistas que cuenta también con referencias al magnetismo, el cuerpo astral y el karma, e incluso el vampirismo. El salmo de la bruja se concentra más en la brujería de La Gomera, explica María, quien ha armado esta investigación recurriendo a fuentes orales y bibliográficas.

Las fuentes orales son resultado de largas entrevistas con los vecinos de Agulo, sacando información de un memoria colectiva que se resiste a olvidar a los miembros de esta congregación que casi parece confundirse con las leyendas que tejen el espíritu de la localidad.

“Según los testimonios recogidos, muchas personas acudían a ellos para encontrar objetos perdidos, saber del paradero de familiares durante la guerra y la emigración y para contactar con seres de otra dimensión”, opina María, quien concluye con una idea que ya planea en el prólogo de La corrupción del mundo o el imperio de la magia: “seres de otro mundo me han elegido para redactar las advertencias que ofrece esta obra, por lo que no soy el autor sino el medio del que se han servido los otros…”

Saludos, ¡la verdad!, desde este lado del ordenador.

http://www.elescobillon.com/2016/12/una-historia-magica-de-la-gomera/